24 agosto 2009

El Rol Social del Diseñador

Un "modelo social" para la práctica del diseño

Cuestiones de práctica e investigación
Víctor Margolin y Silvia Margolin

En este documento queremos iniciar una nueva discusión acerca del diseño para las necesidades sociales, Octubre 2003 - Abril 2004

Cuando la mayoría de la gente piensa en el diseño de productos, visualiza productos hechos para el mercado, generados por un fabricante y dirigidos a un consumidor.

Desde la Revolución Industrial ha predominado el paradigma de diseñar para el mercado y se ha dado poca atención a otras opciones. En 1972 el diseñador industrial Víctor Papanek, entonces decano del Instituto de Artesde California, publicó su polémico libro Design for the Real World (Diseño para el mundo real), en el cual hizo su famosa declaración de que “existen profesiones más nocivas que el diseño industrial, pero sólo unas cuantas”. Este libro, ya publicado en sueco dos años antes, se hizo rápidamente popular en todo el mundo por el llamado que hacía a los diseñadores para crear una nueva agenda social. Desde la aparición de Design for the Real World otros han respondido al llamado de Papanek y han buscado desarrollar programas de diseño para las necesidades sociales, que van desde las necesidades de los países en desarrollo hasta las necesidades especiales de los ancianos, de los pobres y de los discapacitados. Estos esfuerzos prueban que son posibles otras opciones aparte del diseño de productos para el mercado, pero no han conducido aún hacia un nuevo modelo de práctica social.

El modelo de diseño de productos para las necesidades sociales tiene poco desarrollo teórico comparado con el “modelo de mercado”. Las teorías sobre el diseño para el mercado se han desarrollado extremadamente bien y abarcan diversas áreas, desde métodos de diseño hasta estudios de manejo gerencial y semiótica para la mercadotecnia. La vasta y rica bibliografía de diseño para el mercado ha contribuido a su continuo éxito y a su habilidad para adaptarse a nuevas circunstancias tecnológicas, políticas y sociales, así como a nuevos procesos y estructuras organizativas. Por el contrario, se ha hecho poco por generar estructuras, métodos u objetivos para el diseño social. El diseño para el desarrollo ha tomado algunas ideas del movimiento de la tecnología alternativa o intermedia, que ha promovido soluciones tecnológicas de bajo costo para los problemas de los países en desarrollo; sin embargo, no se ha avanzado mucho hacia el amplio entendimiento de cómo podría encomendarse, apoyarse e implementarse un diseño que atendiera a las necesidades sociales. Tampoco se ha puesto atención en cambiar la educación de los diseñadores de productos, quienes podrían prepararse para diseñar para las poblaciones necesitadas y no sólo para el mercado.

La psicología ambiental ha intentado responder a las necesidades ambientales de los más vulnerables, usando un acercamiento interdisciplinario a la investigación e instrumentación de soluciones que generen mejores espacios habitables para las poblaciones con enfermedades mentales, sin hogar o de edad avanzada. Equipos de arquitectos, psicólogos, trabajadores sociales y terapeutas ocupacionales, entre otros, han trabajado juntos para explorar el punto de intersección entre las necesidades psicológicas de las personas y sus contextos geográfico, comunitario, vecinal, habitacional y de espacio interior, con el fin de incrementar las sensaciones de placer, satisfacción,emoción y relajación, y disminuir las sensaciones de miedo o estrés.

El objetivo primario del diseño para el mercado es la creación de productos para vender. Por el contrario, la intención primordial del diseño social es la satisfacción de una necesidad humana. De cualquier forma no estamos proponiendo que el “modelo social” y el “modelo de mercado” sean simplemente una oposición binaria, sino más bien los vemos como los dos polos de un continuum.

Su diferencia radica en las prioridades de su propósito, más que en su método de producción o distribución. Muchos de los productos diseñados para el mercado también satisfacen necesidades sociales, pero sostenemos que el mercado no se encarga, y probablemente no puede encargarse, de todas las necesidades sociales, ya que algunas se relacionan con poblaciones que no constituyen una clase de consumidores en el sentido del mercado. Nos referimos a personas con bajos ingresos o con necesidades especiales debidas a su edad, su estado de salud o su discapacidad.

Para desarrollar un “modelo social” nos basaremos en textos tomados del trabajo social, una práctica cuyo objetivo principal es conocer las necesidades de las poblaciones marginadas o carentes de servicios. Un elemento central de la teoría del trabajo social es la perspectiva ecológica.
Los trabajadores sociales analizan los intercambios entre el sistema cliente (que puede ser una persona, familia, grupo, organización o comunidad) y los dominios ambientales con los que interactúa este sistema.

Algunos de los dominios que impactan el funcionamiento humano son los biológicos, psicológicos, culturales, sociales, naturales y físico espaciales. Este último, el que nos concierne en este documento, comprende todas las cosas creadas por el hombre, tales como objetos, edificios, calles o sistemas de transporte. Los ambientes físicos y los productos inadecuados o deficientes pueden afectar la seguridad, la oportunidad social, el nivel de estrés, el sentido de pertenencia, la autoestima e incluso la salud física de una persona o de un grupo de personas en una comunidad. La adecuación inapropiada de uno o más de estos dominios claves podría ser la causa de problemas en el sistema cliente, de donde se deriva una necesidad humana. Los trabajadores sociales tienden a seguir un modelo de práctica general, un proceso para resolver problemas que abarca seis pasos: compromiso, análisis, planeación, instrumentación, evaluación y conclusión. Todo el proceso de intervención se conduce en colaboración con el sistema cliente y puede requerir la participación de otros profesionales de servicio humano. En la etapa de compromiso el trabajador social escucha al sistema cliente y se da una idea del problema. En la siguiente fase, la de análisis, el trabajador social observa de manera holística la interacción del sistema cliente con los diversos dominios ambientales.

El objetivo de la etapa de análisis es dejar de ver el problema tal como aparece enunciado, para observar de manera más profunda y amplia el sistema cliente dentro del ambiente general para buscar la raíz de los problemas. Lo que surge de la fase de análisis es una lista de necesidades que deben ser atendidas. En la tercera fase, la de planeación, el trabajador social colabora con el sistema cliente para organizar por prioridad estas necesidades, tratando de determinar cuál es la más urgente. Posteriormente el trabajador social y el sistema cliente. Realizan una lluvia de ideas para visualizar diferentes soluciones. Juntos discuten distintas ideas, deciden cuál es la que mejor funcionará, hacen una lista de metas y objetivos, y deciden quién hará qué y para cuándo. En la fase de instrumentación la intervención es dirigida según las metas y objetivos previamente acordados. En lugares como hospitales o escuelas los trabajadores sociales forman equipos con otros profesionales, entre los cuales puede haber psicólogos, terapeutas del habla, terapeutas ocupacionales u oficiales a cargo de personas en libertad condicional. Estos equipos trabajan en conjunto para analizar un problema y cada miembro del equipo va interviniendo según sea necesario. Aún está por explorarse cómo podrían los diseñadores de productos trabajar en equipo con los profesionales de servicio humano, en especial su implicación en el dominio físico espacial. Nos gustaría sugerir algunas opciones para avanzar en la discusión de cómo el diseñador de productos podría colaborar con uno de estos equipos de intervención.

Durante la etapa de análisis el diseñador podría ser capaz de identificar algunos de los factores que contribuyen a generar el problema, ya sea que participara como parte del equipo o como consultor. En la etapa de planeación el diseñador podría desarrollar estrategias de intervención relacionadas con el ambiente físico. Durante la etapa de instrumentación el diseñador podría concebir un producto necesario o trabajar con el sistema cliente para crearlo.

Estas estrategias difieren de las propuestas de acción social hechas por Papanek en Design for the Real World. Papanek enfrenta a los diseñadores socialmente responsables contra el mercado comercial, que prospera con la producción de productos excesivos e inútiles. La fuerte crítica que hace de la economía de mercado limita las opciones para un diseñador social. Papanek argumenta que los diseñadores socialmente responsables deben organizar sus propias intervenciones fuera del mercado dominante, aunque da pocas guías de cómo podrían hacerlo. Nosotros creemos que muchos profesionales dedicados a dar ayuda comparten las metas de los diseñadores que desean hacer un trabajo socialmente responsable y, por lo tanto, proponemos que estos profesionales y los diseñadores busquen maneras de trabajar juntos. Es decir, creemos que los diseñadores encontrarán muchos más aliados en las profesiones relacionadas con la salud, la educación, el trabajo social, la longevidad o la prevención del crimen, que los que son evidentes en el análisis de Papanek.

De cualquier manera, el texto de Papanek resulta extremadamente útil cuando describe el tipo de productos sociales que los diseñadores podrían crear. Utilizando como marco un despacho de diseño con orientación social, Papanek ofrece una larga lista de productos para satisfacer necesidades sociales, entre los que aparece todo tipo de auxiliares para la enseñanza, incluyendo materiales para desarrollar los conocimientos y capacidades de las personas con problemas de aprendizaje y discapacidades físicas, y para el entrenamiento de personas pobres que tratan de mejorar en el mundo laboral; también dispositivos médicos de diagnóstico, herramientas dentales, equipo y mobiliario para hospitales, incluyendo los de salud mental; dispositivos de seguridad para casa y oficina, y dispositivos para atender problemas de contaminación.

Algunos de estos productos ya se manufacturan para el mercado, particularmente el equipo médico y hospitalario; sin embargo, ciertamente todavía existen varios que no se hacen, ya que no puede identificarse un mercado para ellos.

Una agenda para el diseño social

Con frecuencia el público entiende al diseño como una práctica artística que genera lámparas, muebles o automóviles deslumbrantes. Así es como generalmente se presenta al diseño en los medios y en los museos. Una de las razones por las cuales no existe más apoyo a los servicios de diseño social es la falta de investigaciones que demuestren que un diseñador puede contribuir al bienestar humano.

Otro método de investigación es la observación participativa. Los diseñadores que entran en medios de servicio social, ya sea como parte de un equipo multidisciplinario o por sí solos, pueden observar y documentar necesidades sociales que podrían satisfacerse con intervenciones de diseño.

También es importante la investigación centrada en el desarrollo y la evaluación de productos socialmente responsables. Para crear nuevos productos los diseñadores tienen que investigar cómo convertir sus ideas en diseños terminados, y también están obligados a evaluar sus productos en situaciones reales para comprobar su efectividad.

Los métodos combinados de investigación que hemos mencionado están pensados para explorar algunas cuestiones que van desde el contexto social amplio dentro del cual trabaja el diseñador, hasta las especificidades del desarrollo de un producto para un sistema cliente particular.

Al investigar para el diseño social se debe incluir la percepción que se tiene del diseñador entre el público y entre los diversos organismos y agencias, los aspectos económicos de la intervención en problemas sociales, la importancia del diseño en la mejoría de la calidad de vida de las poblaciones marginadas, una taxonomía tipológica de nuevos productos, los aspectos económicos de la fabricación de productos socialmente responsables, y la manera en que tales productos o servicios son recibidos por la población necesitada. Hasta ahora las intervenciones sociales de los diseñadores han sido intentos aislados, unos exitosos y otros no, pero los éxitos son aún pocos para lograr que la sociedad nos apoye para hacer más.

La educación de los diseñadores sociales

Las habilidades de diseño pueden utilizarse en cualquier situación, pero es necesario que los futuros diseñadores sociales desarrollen nuevas habilidades enfocadas a servir a las poblaciones marginadas, y no sólo a servir al concepto solicitado por un fabricante. Los estudiantes de diseño social tendrán que aprender más acerca de las necesidades sociales y de cómo son atendidas actualmente por otras profesiones especializadas en la ayuda humanitaria. Estos estudiantes podrían realizar prácticas profesionales con un equipo clínico en un hospital psiquiátrico, en una agencia de servicios comunitarios o en un hogar para ancianos. Posiblemente requieran también mayores conocimientos de sociología, psicología y política social. Hasta donde sabemos, no existe ningún programa universitario que entrene específicamente a diseñadores sociales.

Conclusión

Nuestro propósito ha sido describir un nuevo “modelo social” de la práctica del diseño y sugerir una agenda de investigación mediante la cual podrían empezar a estudiarse algunas importantes preguntas sobre el surgimiento de esta práctica. Se requiere más que nunca un “modelo social” de la práctica del diseño, y tenemos la esperanza de que los diseñadores conscientes, los investigadores y educadores del diseño, y los profesionales especializados en ayuda humanitaria encontrarán maneras de que esta propuesta se haga realidad.